Cuántos datos caben en una tarjeta de este tamaño
Aquí hay una tensión que conviene entender antes de diseñar nada. Cuantos más datos metes en el código, más módulos necesita. Y cuantos más módulos, más fino cada uno. En una tarjeta de 85 milímetros, ese límite llega antes de lo que parece.
La regla física es que un módulo no puede ser más fino que el doble del diámetro de tu boquilla. Con una boquilla de 0,4 mm, el mínimo práctico ronda los 0,8 mm por módulo, y el generador lo comprueba y avisa.
En la práctica, eso significa que caben cómodamente nombre, teléfono, correo, empresa y cargo. La dirección postal completa, dos teléfonos, la web y una nota son lo que empieza a hacer imposible la pieza.
Si necesitas más, la salida es poner en el código lo esencial más tu web, y que el resto esté en la web. Una tarjeta no es un currículum.
El relieve positivo es lo que se usa: los módulos sobresalen sobre la base. Además del contraste de color, se nota con el dedo, y ese detalle táctil es buena parte del efecto que hace que la tarjeta no se tire.
El nivel alto de corrección de errores viene puesto por defecto, y es importante aquí más que en otras piezas. Una tarjeta vive en bolsillos y carteras, se roza y se ensucia, y esa tolerancia es lo que permite que siga leyéndose después de meses.
El grosor de la pieza es un compromiso. Demasiado fina se rompe en el bolsillo; demasiado gruesa deja de parecer una tarjeta y molesta en la cartera. Entre 1,5 y 2 milímetros es la zona razonable.
El grabado del nombre en la superficie libre resuelve algo que el código no puede: quién eres, legible sin teléfono. Una tarjeta que solo tiene un cuadrado y ningún texto obliga a escanear para saber de quién es, y no todo el mundo va a hacerlo en ese momento.
El cambio de filamento se hace con una pausa a una altura que el generador te indica: base en el color claro, código y texto en el oscuro. Con un solo extrusor es suficiente.
Sobre materiales: el PLA mate en dos colores da el mejor resultado de lectura, porque no refleja. El brillante se ve más caro y escanea peor, y en una tarjeta que se va a leer bajo cualquier luz eso pesa más que el aspecto.
Si quieres algo más resistente para repartir en ferias, el PETG aguanta mejor el calor de un bolsillo y el manoseo, a cambio de ser algo más difícil de imprimir limpio en los detalles finos del relieve.
El tiempo de impresión por unidad es de veinte a treinta minutos según la altura de capa. Es viable imprimir una plancha de seis u ocho de golpe, lo que hace que repartir en un evento sea razonable.
Para un equipo, la generación por lotes de este sitio hace el trabajo previo: una hoja de cálculo con una fila por persona, y salen todos los códigos con sus datos, cada uno en su archivo. Después se generan las piezas con cada uno.
Antes de imprimir la plancha entera: imprime una, escanéala con dos teléfonos distintos, y comprueba que la ficha de contacto que aparece tiene todos los campos en su sitio. Un correo mal copiado multiplicado por cincuenta piezas es un problema caro.
Y usa el botón de comprobación, que renderiza la pieza vista desde arriba y la decodifica. Con tantos módulos en tan poca superficie, es la pieza donde más fácil es pasarse del límite sin darse cuenta.