Leer un código QR

Sube una imagen, pégala con Ctrl+V o apunta con la cámara: te decimos qué hay dentro del código y te avisamos si el enlace tiene mala pinta.

La imagen se procesa en tu navegador. No se sube a ningún servidor.

Todo ocurre en tu navegador: nada de lo que subas o escribas sale de tu dispositivo.

Por qué conviene leer un QR antes de abrirlo

Un código QR es texto disfrazado de dibujo. No puedes saber a dónde te lleva hasta que lo escaneas, y ese es justo el hueco que aprovecha el fraude.

La estafa es sencilla: alguien pega una pegatina con su propio código encima del legítimo. El parquímetro, el cartel del restaurante, la factura de la luz. Tú apuntas, pagas, y el dinero va a otro sitio.

Leer el código aquí antes de abrirlo te enseña la dirección real, entera, sin abreviar. Es un paso de dos segundos que te ahorra el disgusto.

También sirve para lo aburrido y cotidiano: recuperar la contraseña del WiFi de un cartel que ya no tienes delante, sacar los datos de una tarjeta de visita, o ver qué guardaba un código que generaste hace meses.

Puedes darle la imagen de cuatro formas. Arrastrándola, pulsando para subirla, pegándola con Ctrl+V si acabas de hacer una captura, o usando la cámara.

Pegar la captura es lo más rápido en un ordenador. Windows guarda en el portapapeles lo que recortes con Win+Mayús+S; en Mac es Cmd+Mayús+4 manteniendo Control.

Si lo que tienes es un papel delante, usa la cámara: se lee sola en cuanto el código entra en el encuadre, no hay que pulsar ningún botón.

El permiso de cámara lo pide el navegador y puedes denegarlo sin perder nada: la opción de subir la foto hace exactamente lo mismo.

Cuando el código se lee, no te soltamos el texto crudo y ya está. Identificamos qué era y te lo mostramos ordenado: una red WiFi con su nombre y su contraseña, una ficha de contacto con sus campos, un evento con su fecha.

Debajo siempre puedes desplegar el contenido exacto, carácter por carácter, que es lo que necesitas si el código estaba mal formado y quieres entender por qué.

Los avisos de seguridad miran cuatro cosas. Si el enlace es de un acortador, porque entonces el destino real sigue oculto. Si el dominio usa caracteres no latinos codificados, la técnica clásica para imitar el nombre de un sitio conocido.

También si la dirección lleva usuario y contraseña incrustados antes del dominio, que es la forma más vieja de disfrazar a dónde va de verdad, y si la conexión no va cifrada.

Ninguno de esos avisos significa por sí solo que el código sea malicioso. Significan que mires dos veces antes de escribir una contraseña o un número de tarjeta.

La regla práctica que funciona: desconfía de cualquier QR que te pida pagar, iniciar sesión o instalar algo, sobre todo si estaba pegado en la calle o te llegó por mensaje.

Si el código es tuyo y quieres cambiarlo, el botón de editar lo abre en el generador con todos los datos ya puestos. Cambias lo que quieras y descargas el nuevo.

Eso también resuelve el caso de la pegatina que se ha despegado: lees el código viejo, lo editas si hace falta y lo imprimes otra vez, esta vez en 3D para que dure.

Si una imagen no se lee, casi siempre es por lo mismo: el código sale cortado, la foto está movida, o se hizo muy de lado. Vuelve a hacerla de frente y con el código entero dentro.

Los códigos impresos en superficies curvas o brillantes también dan guerra. Si puedes, apaga el flash y busca luz indirecta.

Nada de lo que subas sale de tu dispositivo: el decodificador es JavaScript que corre en tu navegador. Puedes desconectar internet después de cargar la página y seguirá leyendo códigos.

Y como no hay servidor, tampoco hay historial nuestro de lo que has leído.

Preguntas frecuentes

¿Se sube mi imagen a algún sitio?

No. La decodificación ocurre en tu navegador con JavaScript. Ni la imagen ni el contenido leído se envían a ningún servidor.

¿Funciona con una foto hecha con el móvil?

Sí, siempre que el código salga entero, enfocado y razonablemente de frente. Si no se lee, repite la foto más cerca y con mejor luz.

¿Puedo leer un QR de WiFi y ver la contraseña?

Sí. El código de WiFi guarda la contraseña en texto plano, así que al leerlo se ve. Eso es exactamente por lo que no conviene pegar el QR de tu red principal a la vista de todos.

¿Es seguro abrir el enlace que sale?

El lector te enseña la dirección real antes de abrirla y te avisa de los patrones sospechosos habituales. La decisión sigue siendo tuya: desconfía de los códigos que piden pagar o iniciar sesión.

¿Por qué me pide permiso de cámara?

Solo si pulsas el botón de cámara. El navegador exige tu permiso explícito y puedes denegarlo: subir una foto hace lo mismo.